jueves, abril 06, 2006

Su nombre


La respuesta no estaba en el aire, ni en su ambiente. La respuesta estaba tan cerca de mi que ni siquiera me había animado a preguntar lo que de manera natural uno pregunta; la verdad tenia un miedo extraño de enfrentarme a la repetida traición de saber que nuevamente ella usaría otro nombre falso provocando de nuevo en el mar de la corta confianza y de la calidez ensayada el efecto de amor que aquí venia a buscar.
La última vez que pregunte. ella menciono que su nombre era de origen vasco y que por eso justificaba con cierto orgullo falso que sus caderas fueran grandes y atractivas, en otro encuentro programado ella había comentado con enorme alegría y algo de picardía que ella se llamaba como el 90% de las mujeres de su pueblo, que por cierto se ubica a dos horas de la zona del puerto y después de que di lectura a un periódico local me quedo claro que en los obituarios de ese día su nombre se repite hasta 10 veces en una misma publicación; pero la vez que mas me sorprendió, fue cuando con tono solemne me aseguro que su nombre era como el de su abuela quien por cierto había librado grandes batallas para poder llegar a nuestra patria después de que dictador tomara el control de la isla.
Las horas pasaban y la música de Metallica continuaba mientras ella pedía nuevamente otra copa de esa bebida cara que de alguna manera le resuelve los ánimos caídos de quien por la mañana se sabe sola y frecuentemente traicionada; las horas pasan y una vez mas, me detengo para no hacer la pregunta de manera atrevida. Le enciendo un cigarro, la miro de frente y observo en esos ojos azules de falsedad el destello que anima y da valor para intentar saber de nuevo su nombre. La tomo del cuello, huelo ese perfume barato y la peste que dejan esos besos ajenos sabor a ron del cliente que llego una hora antes que yo, mientras con cuidado le susurro al oído la pregunta de siempre y su nombre vuelve a ser tan falso como la vida que me tiene aquí.