miércoles, junio 21, 2006

Un buen aire

Desperté y estabas envuelta en esa toalla mirando con enorme ternura hacia la ventana. El cielo de invierno dejaba el sol frente a ti, y este daba con enorme fuerza que cortaba con su luz la silueta de tu cuerpo; al fondo se escuchaba una aria de opera y el olor a café se posaba en mi nariz mientras que con delicado movimiento estirabas tu cuerpo dejando menos espacio al sol y otorgando mas segundos al placer visual de esa tierna mañana.

No quería que te fueras pero también no podía retenerte.

Nunca fuiste mía, pese a las horas que invertí en convencerte para que en ese boliche te quedaras conmigo; sabia muy bien que yo solo era un espacio para ti y que tu dejarías que me acercara solo para beber en paz y para así cubrir tu expediente de noche que al día de hoy se convierte en el anecdotario de tu vida sola y falsa.

Pero paso lo que solo en las novelas ocurre, no se fue. No salio del cuarto.

Se acerco con calma y dulzura hacia el baño en la habitación y dispuso del agua tibia para llenar la bañera mientras la música de esa mañana se escucha mas fuerte y mis ojos ya despiertos al igual que yo sabíamos que de esos minutos extras dependía su permanencia o el olvido.

El agua salía con fuerza y el vapor empañaba el espejo del baño y lograba colarse lentamente en el espejo junto al buró del cuarto. Ella guardaba silencio, lo único que expresaba era el compás de la música con el leve movimiento de su mano al ritmo de la canción.

De repente, la toalla cayo al piso y la madera trono como si esta se despertara, en ese momento yo comencé mi sueño.

jueves, abril 27, 2006

La molestia


Que torpe he sido toda la vida. Hasta la molestia cotidiana me la cambia por su sonrisa franca y eso me enoja más que la misma molestia.
En el lugar común donde día a día permanece su alta y espigada figura la falta de oxigeno es la razón única para que me duela la cabeza y los oídos retumben como gotas de agua en un techo de vidrio. Muchas veces me he preguntado si es mi corazón quien genera ese dolor junto con ese fuerte palpitar y muchas veces me he contestado que no es otra cosa más que el ansia que provoca la forma en que se desliza hacia mis ojos; sin embargo hoy ese desliz sonaba como lija en el piso de madera después de haberme dado cuenta que en ella si existen las faltas, los errores, los vacíos y espacios cubiertos de indefinición.
Hoy fue cuando la cuenta de los errores dejo de sumar cero y de manera contundente se deposito en ese cesto donde no me gusta que haya espacio para ella, para mi madre y para mis Santos, pero sucedió..ella se equivoco.
De verdad eso nunca había sucedido, eso jamás lo había pensado, como fue que llego a cometer tan torpe error y mas aún, a disculparse y a tener la razón ¡como fue eso!; como se hace eso y se sale ileso del alma y de la responsabilidad, como se hace eso y se guarda la calma mientras los torrentes de enojo me los quedo yo y guardo la respiración para no agitar las manos y gritarle y ofenderla y decirle que no, no, no…no se hace eso, no se cometen errores, no se falsea, no se puede tropezar.
Pero después de todo, después de las gotas, las lijas y la molestia con dolor de cabeza, viene la paz, viene el silencio, viene la verdadera lluvia, viene a mí y nuevamente me desdobla.

jueves, abril 06, 2006

Su nombre


La respuesta no estaba en el aire, ni en su ambiente. La respuesta estaba tan cerca de mi que ni siquiera me había animado a preguntar lo que de manera natural uno pregunta; la verdad tenia un miedo extraño de enfrentarme a la repetida traición de saber que nuevamente ella usaría otro nombre falso provocando de nuevo en el mar de la corta confianza y de la calidez ensayada el efecto de amor que aquí venia a buscar.
La última vez que pregunte. ella menciono que su nombre era de origen vasco y que por eso justificaba con cierto orgullo falso que sus caderas fueran grandes y atractivas, en otro encuentro programado ella había comentado con enorme alegría y algo de picardía que ella se llamaba como el 90% de las mujeres de su pueblo, que por cierto se ubica a dos horas de la zona del puerto y después de que di lectura a un periódico local me quedo claro que en los obituarios de ese día su nombre se repite hasta 10 veces en una misma publicación; pero la vez que mas me sorprendió, fue cuando con tono solemne me aseguro que su nombre era como el de su abuela quien por cierto había librado grandes batallas para poder llegar a nuestra patria después de que dictador tomara el control de la isla.
Las horas pasaban y la música de Metallica continuaba mientras ella pedía nuevamente otra copa de esa bebida cara que de alguna manera le resuelve los ánimos caídos de quien por la mañana se sabe sola y frecuentemente traicionada; las horas pasan y una vez mas, me detengo para no hacer la pregunta de manera atrevida. Le enciendo un cigarro, la miro de frente y observo en esos ojos azules de falsedad el destello que anima y da valor para intentar saber de nuevo su nombre. La tomo del cuello, huelo ese perfume barato y la peste que dejan esos besos ajenos sabor a ron del cliente que llego una hora antes que yo, mientras con cuidado le susurro al oído la pregunta de siempre y su nombre vuelve a ser tan falso como la vida que me tiene aquí.

martes, abril 04, 2006

Palabras extrañas


Pues bien, el inicio de toda batalla épica inicia con un héroe y con un villano. El campo de batalla en algunos casos o más bien en la mayoría de los casos no importa mucho, salvo que cualquiera de los dos protagonistas tenga arraigo en la tierra donde el episodio más intenso se desarrolle.
En este caso el campo de batalla si cuenta y quizás más que el enemigo mismo, ya que mientras uno entra por ese túnel lleno de humo, música comercial y olores baratos, el campo donde no había nadie a quien herir esta lleno de gente con quien batallar.

La primera ruta (no es ejercicio de confesion)



Es como intentar llegar al origen del principio, es como cuando la moneda no te alcanza pero sabes que debes de tener un poco mas por esa noche sin importar mucho la moral o los ojos tenues de la compañía que dormita mientras tu corazón acelerado inicia el proceso de rejuvenecer de nuevo.
Es como intentar relajar no solo tu mente, sino también los ángulos con los que administras uno a uno, los destellos del vicio, es como intentar ser la prosa correcta en el universo de un vocablo de bares, cabaretes y table dances, en fin, es como intentar administrar los paseos inmorales para que en ese ejercicio de cerrar los ojos y reencontrarte podamos añadir el suave deseo de ser una vez, por una sola ocasión, ese pecado egoísta, ese ser unidimensional que solo sabe que tiene 24 tiempos para vivir.